MILESTONES / SPECIAL COMMEMORATIVE ISSUE / FALL 2026
UN HITO DE LA FACULTAD BAILEY: 25 AÑOS DEL MUELLE DE CAL POLY
Un símbolo trascendente y una nueva era para las ciencias marinas
Por NICK WILSON
Traducción al español por Inés Horovitz
El muelle ha sido clave para ampliar las oportunidades de aprendizaje y consolidar nuestra reputación nacional de tener la capacidad de realizar estudios en ciencias marinas con tanto éxito.
— Dean E. Wendt, Decano de la Facultad Bailey de Ciencias y Matemáticas
La mañana del 29 de noviembre de 2001 no parecía muy prometedora para la inauguración del muelle de Cal Poly, adquirido recientemente. Este muelle se adentra en la bahía de San Luis Obispo, en Ávila Beach.
Se había organizado un acto importante para celebrar el traspaso de propiedad de una instalación de transporte de petróleo a un espacio educativo, pero un temporal amenazaba con arruinar ese gran día.
Después de una lluvia torrencial que duró toda la mañana, el cielo se despejó imprevistamente justo antes de la ceremonia de las 14:00 h, un hermoso arco iris cautivó a los invitados y nació una nueva era para las ciencias marinas.
Este otoño se cumple el 25.o aniversario del muelle de Cal Poly, una plataforma de hormigón y acero de 3.000 pies de longitud que utilizan los estudiantes, los docentes y los colaboradores del sector para llevar a cabo una gran variedad de actividades de investigación y aprendizaje.
En 2024 y 2025, según los últimos datos anuales, más de 1.100 estudiantes, 84 estudiantes investigadores y 14 profesores investigadores utilizaron el muelle. Este es un portal al océano Pacífico para la ecología marina, la acuicultura, el buceo científico, la conservación, las pruebas de energía de las olas y mucho más.
“El muelle ha sido clave para ampliar las oportunidades de aprendizaje y consolidar nuestra reputación a nivel nacional de tener la capacidad de realizar estudios en ciencias marinas con tanto éxito”, afirmó Dean Wendt, decano de la Facultad Bailey de Ciencias y Matemáticas. “Y se ha integrado a toda Cal Poly como un recurso para toda la universidad”.
La vida en el muelle
Con el transcurso de los años desde que se adquirió el muelle, ha habido un crecimiento considerable en las clases impartidas, la investigación en ciencias marinas y las colaboraciones en el sector.
En un día normal se puede ver a los estudiantes de biología cultivando ostras autóctonas o monitoreando rocotes amarillos, pulpos o erizos de mar en los tanques del acuario; a los estudiantes investigadores ajustando los equipos de medición de mareas o a un equipo de química oceánica izando equipos hasta la cubierta para obtener muestras de agua de mar. Si tienen suerte, quizá se queden maravillados al ver ballenas jorobadas saltando fuera del agua o manadas de delfines pasando por la zona.
El muelle, como centro de investigación y docencia de primer nivel, ofrece a los estudiantes un acceso único al océano. Situado a unas 11 millas del campus principal de San Luis Obispo, el muelle se extiende más de media milla hacia el interior de la bahía, donde el océano tiene una profundidad de hasta 40 pies.
“El muelle fue una de las razones por las que vine a Cal Poly”, afirmó Alexis Pasulka, profesora de oceanografía biológica. “Nos ofrece un aula al aire libre ideal para la docencia y la investigación. Es un laboratorio científico gigante”.
La gestión del muelle
Nikki Adams fue contratada como profesora nueva del Departamento de Ciencias Biológicas poco antes de que se adquiriera oficialmente el muelle y recuerda un escenario hermoso para la ceremonia de inauguración y las perspectivas prometedoras para la enseñanza de las ciencias marinas.
Adams recuerda con cariño las clases, los experimentos, el desove de los erizos de mar y las jornadas animadas de puertas abiertas celebradas en el muelle durante los últimos 25 años. Adams fue la fuerza impulsora para la creación de una nueva especialidad en ciencias marinas en 2016.
“Me llena de alegría compartir las maravillas de los organismos marinos con nuestros alumnos de zoología de invertebrados y con el público en las jornadas de puertas abiertas, así como ver su sorpresa y su entusiasmo”, afirmó Adams.
El marido de Adams, Tom Moylan, que por entonces era investigador en ciencias marinas, asistió al evento en 2001 y formó una primera impresión sobre el lugar que se convertiría en el centro de su trabajo durante el siguiente cuarto de siglo.
“Recuerdo que me entusiasmaba el potencial que veía en las instalaciones para convertirse en un laboratorio marino de primer nivel, y pensé que Cal Poly necesitaría a alguien que se encargara de gestionar las operaciones del muelle”, dijo Moylan. “Poco después, se publicó la oferta para ese puesto. Me postulé y desde entonces sigo en ello”.
El trabajo versátil de Moylan como responsable de operaciones marítimas facilita las necesidades logísticas y administrativas de una amplia variedad de programas y personas, entre las que se incluyen los estudiantes, el personal docente, los colaboradores del sector y los asistentes al evento anual de puertas abiertas que atrae entre 1.500 y 2.000 visitantes.
Moylan ha reparado válvulas de filtración de agua de mar averiadas en plena noche, ha coordinado grandes grupos de visitantes y ha ejercido de director principal de proyecto en todas las renovaciones del muelle, por lo que, en general, cuenta con un amplio conocimiento de la institución.
“Dado que contamos con este recurso increíble y con acceso directo al océano, nuestra misión ha consistido en aprovechar estos medios para impulsar nuestros objetivos educativos”, afirmó Moylan. “Requiere planificación y creatividad, pero el muelle es un recurso inestimable para nuestros estudiantes, nuestro cuerpo docente y nuestros programas de investigación”.
Jason Felton, responsable de la seguridad en el buceo y la navegación de Cal Poly, también desempeña un papel fundamental en las operaciones del muelle: dirige los programas de buceo científico y navegación, al tiempo que aplica sus conocimientos de biología marina, técnicas de investigación de campo y sistemas mecánicos e informáticos a otras actividades de aprendizaje. Felton, que lleva 18 años trabajando en el muelle, ha capacitado a estudiantes en buceo desde 2014, cuando puso en marcha el primer curso de Buceo Científico de Cal Poly.
“Pasamos mucho tiempo en el aula, estudiando fisiología y física del buceo y teoría de la descompresión”, dijo Felton. “Nos metemos en la piscina y realizamos ejercicios avanzados para que todos se sientan muy cómodos con su equipo. Queremos que estos estudiantes se conviertan en buceadores tan buenos que el buceo les resulte algo natural y puedan concentrarse en la tarea que tengan entre manos: ya sea instalar equipos oceanográficos, realizar estudios submareales u obtener organismos para su posterior estudio en el laboratorio”.
Además, Rob Brewster, técnico en equipos electromecánicos de la Facultad Bailey desde hace 10 años, proporciona un apoyo técnico esencial, manteniendo el buen funcionamiento del sistema de agua de mar y encargándose del mantenimiento de las embarcaciones. El trabajo de Brewster incluye la coordinación de un sistema remoto para monitorear la filtración del agua de mar, el mantenimiento de los sistemas eléctricos y la adaptación de las embarcaciones para la investigación.
“Fabricamos equipos y los montamos”, afirmó Brewster. “Mi trabajo consiste en diseñar y fabricar equipos especializados que ofrezcan soluciones prácticas para retos operativos únicos”.
De la industria a la educación
Antes de la adquisición, Mark Moline, que llegó a Cal Poly en 1998, recuerda la búsqueda constante para incorporar un centro nuevo de educación marina a Cal Poly.
“Lo que el (difunto) profesor de ciencias biológicas Tom Richards y yo veíamos era simplemente un gran vacío”, afirmó Moline. “Nos encontrábamos justo en medio de una amplia zona que carecía de instituciones relacionadas con las ciencias marinas, desde Monterey hasta Santa Bárbara. Era necesario remediar el hecho de que nuestros estudiantes no tuvieran la oportunidad de experimentar el océano más allá de un par de excursiones”.
Pero la idea de hacerse cargo de una infraestructura industrial utilizada para el transporte de petróleo desde la década de 1920 no era del todo clara, al menos no al principio. A lo largo de la historia del transporte de petróleo en Ávila Beach, se produjeron contaminaciones considerables del suelo debido a fugas en las tuberías, así como la rotura de un oleoducto el 3 de agosto de 1992, que causó el derrame de 24.000 galones de petróleo crudo en el océano Pacífico. Unocal, propietaria del muelle en aquel momento, cesó sus operaciones a mediados de la década de 1990. En el marco de las medidas de mitigación, los estudiantes de Cal Poly llevaron a cabo un trabajo analítico para monitorear la limpieza, como parte de un contrato entre Unocal y la Universidad. Esto dio lugar a conversaciones sobre la transferencia de la propiedad.
Phil Bailey, quien en ese entonces era decano de la Facultad de Ciencias y Matemáticas, y el antiguo rector de Cal Poly, Warren Baker, analizaron detenidamente la posibilidad de adquirir el muelle y, finalmente, decidieron hacerlo.
“Requirió bastante tiempo de negociación y deliberación, sabiendo que se trataba de una gran responsabilidad”, dijo Bailey. “La adquisición del muelle me llevó mucho tiempo y fue una parte importante en mi vida en ese entonces.”
Durante los años siguientes , la remodelación de la estructura para fines educativos transformó las instalaciones que ahora incluyen un salón de clases o laboratorio teórico, una sala de conferencias en el segundo piso con vistas de 360 grados de la bahía de San Luis Obispo, un sistema de circulación de agua de mar con espacio para un laboratorio práctico y acuarios, cuatro embarcaciones (incluida la emblemática embarcación de 26 pies, la TL Richards, nombrada así en honor al difunto profesor) y una plataforma renovada en el nivel inferior con acceso directo al océano. El muelle también cuenta con diversos instrumentos de monitoreo, incluida una estación meteorológica.
Moline fue el primer director del Centro de Ciencias Marinas Costeras (CCMS, sigla en inglés) de Cal Poly, fundado en 2003.
“Además de incorporar especialistas en áreas de biología relacionadas con el ambiente marino, procuré involucrar a otros departamentos, como los de física e ingeniería, para estudiar cuestiones relacionadas con la erosión, la acción de las olas, el aumento del nivel del mar y los grandes problemas climáticos”, dijo Moline.
El crecimiento de la educación y la investigación en ciencias marinas
Después que Moline asumiera un nuevo cargo en la Escuela de Ciencias y Políticas Marinas de la Universidad de Delaware, Wendt asumió el cargo de director del CCMS entre 2012 y 2017, ampliando aún más el programa multidisciplinario con estudiantes y cursos que abarcaban biología, ingeniería, arquitectura y física.
“Gracias a esta instalación, en ese momento contábamos con un recurso en torno al cual podíamos desarrollar la especialización del cuerpo docente y comenzar realmente a forjar vínculos con la comunidad”, dijo Wendt. “Lo que comenzó con cuatro profesores con especialización en biología de ciencias marinas creció considerablemente, en gran parte gracias a la incorporación del muelle a Cal Poly”.
Una donación de 11,2 millones de dólares de la Fundación Santa Rosa Creek, creada en 2021, financia becas para estudiantes, investigación, becas de investigación, capacitación y otras actividades durante un período de 10 años.
A lo largo de los años, los estudios de investigación dirigidos por el cuerpo docente han incluido a los estudiantes en una amplia variedad de proyectos. Por mencionar solo algunos, Royden Nakamura estudió las zonas marinas protegidas y el marcado de peces; Moline utilizó vehículos submarinos autónomos y radares de alta frecuencia para cartografiar y monitorear los ambientes acuáticos; Adams analizó los efectos de sustancias tóxicas (por ejemplo, los plásticos) en la reproducción y el desarrollo de los erizos de mar locales; Wendt llevó a cabo una investigación extensa para desarrollar recubrimientos marinos no tóxicos que evitan la adherencia de organismos, gracias a una beca de 25 años con la Dirección de Investigación Naval (que ahora dirige Adams); Sean Lema, profesor de ciencias biológicas, ha investigado las tasas de crecimiento del pez rocote amarillo; y Ryan Walter, oceanógrafo físico, ha estudiado las olas de calor marinas y los períodos de frío a lo largo de la costa de California.
En el muelle se llevan a cabo investigaciones sobre las floraciones nocivas de algas desde 2008. Además, hay estudios a largo plazo que evalúan la acidificación oceánica, la cual puede afectar la salud de los peces, las plantas y las personas.
“Además del monitoreo semanal de las floraciones nocivas de algas, el muelle cuenta con una estación cercana a la costa que mide parámetros como la temperatura, la salinidad y la fluorescencia de la clorofila”, dijo Pasulka. “Cada 30 minutos, un instrumento obtiene un perfil de la columna de agua, lo que nos proporciona una visión continua de cómo están cambiando las condiciones oceánicas”.
Las recopilaciones de datos de series temporales ofrecen una perspectiva sobre la manera en la que los ecosistemas marinos están respondiendo a los cambios ambientales. Los estudiantes aprenden técnicas de muestreo, desarrollan habilidades de liderazgo y practican la interpretación de datos.
“El muelle realmente nos permite adquirir experiencia práctica, estudiar organismos diminutos que, aunque no sean lo primero en lo que pensemos, tienen efectos profundos en el ecosistema marino y en nuestra salud pública”, dijo Sydney Yium (Ciencias Biológicas, ’26).
Una economía azul
El muelle también sustenta actividades económicas relacionadas con el océano, lo que se conoce como “economía azul”, entre las que se incluyen las pruebas de energía de las olas.
La colaboración en el marco del Programa de Pericia en Pruebas y Acceso a la Energía Marina (TEAMER, sigla en inglés), establecido en 2025 en Cal Poly, ofrece a los colaboradores autorizados acceso al muelle para probar dispositivos y sistemas. Este verano, el CCMS organizó una cumbre de TEAMER en la que participaron representantes de laboratorios nacionales, universidades, organizaciones sin fines de lucro y empresas privadas.
“Tenemos algunos proyectos previstos para traer al muelle a empresas que están a la vanguardia de este trabajo de punta. Estos proyectos fortalecen nuestros vínculos con estas organizaciones y ayudan a desarrollar tecnologías limpias y sostenibles”, dijo el director actual del CCMS, Ben Ruttenberg. “Esto brinda oportunidades increíbles para que nuestros estudiantes interactúen con los líderes de este campo y aprendan de ellos, al tiempo que desarrollan sus vínculos profesionales para iniciar sus propias carreras”.
A su vez, Kevin Márquez Johnson, especialista en acuicultura con el programa Extensión de Subsidios Marinos de California, colabora con estudiantes y empresas locales para desarrollar investigaciones relevantes para el sector. Esto incluye esfuerzos para cultivar la ostra Olympia, la ostra autóctona de California, en lugar de la ostra del Pacífico, una especie que no es autóctona pero que se comercializa con mayor frecuencia.
“En los últimos cuatro años, hemos producido alrededor de 25.000 ostras Olympia, que pasan de vivir en el muelle a las granjas de acuicultura de Morro Bay”, dijo Johnson. “El objetivo es que los acuicultores puedan generar un producto comercial y al mismo tiempo se obtengan beneficios para la restauración ambiental”.
Por otra parte, estudiantes como Connor Healy, responsable de operaciones de buceo del Centro de Buceo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, encontraron su vocación en el primer curso de Buceo Científico de Cal Poly. El curso de Buceo Científico, impartido por Jason Felton y Kaitlin Johnson (Maestría en Ciencias Biológicas, 2016), se inició en 2014.
“Mi experiencia de aprendizaje en Cal Poly sigue siendo una de mis mejores experiencias en capacitación para el buceo”, afirmó Jason Healy (Ciencias Biológicas, 2015). “Los instructores nos ofrecieron un curso muy bien diseñado y riguroso”.
Ruttenberg dijo que el muelle es un elemento clave para ayudar a encontrar maneras de lograr que los océanos no solo sean soluciones para la crisis climática, sino que también generen empleos sostenibles y ayuden a desarrollar industrias nuevas.
“El muelle nos brinda acceso al ambiente marino de una manera que pocos otros lugares lo hacen”, dijo Ruttenberg. “Nos permite ofrecer acceso a muchos más proyectos y programas que lo que sería posible de otra manera”.
Para hacer una donación al Centro de Ciencias Marinas Costeras y apoyar a las generaciones futuras del programa Aprender Haciendo en el muelle de Cal Poly, por favor visita: https://bit.ly/MarineScienceSupport.